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Black Panther

el  Jueves, 12 April 2018 13:22 Escrito por 

Marvel se muda de la megápolis a la jungla para ofrecernos el primer héroe étnico de su universo cinemático.

BLACK PANTHER BLACK PANTHER

¿TENÉIS SUPERHÉROES NEGROS?
 
Es lo que preguntó Ryan Coogler en su tienda de cómics cuando era chaval.

Años después, este cineasta autodidacta es el responsable de adaptar al Universo Cinemático Marvel al único felino de la jungla que se mueve con dos patas. Privilegio que debe agradecer a Kevin Feige, el jefazo de Marvel, a juzgar por la declaración del propio Coogler: “He tenido suerte, porque el estudio quería que le pusiese mi sello personal”.
 
La identidad pública de Pantera Negra co-participa en la trama de “Capitán América:Civil War” (Joe & Anthony Russo, 2016) siguiendo el diseño de fases del mega proyecto UCM que consiste en incorporar un nuevo personaje en los eventos cinemáticos para ir abriendo boca y contar después sus orígenes en otro filme (o viceversa).
Pero en “Civil War” aparece también su alter ego vengador, un Hyde felino que se permite actuar de un modo prohibido para el Jeckyll /candidato a rey, en su intento de ajustar cuentas con el presunto asesino de su padre.
 
Antes que un superhéroe al uso , Pantera Negra es un político, un rey cuyo propósito es proteger Wakanda del expolio y la codicia exterior, aunque al final de su arco evolutivo decida compartir sus preciados recursos con la aldea global. A diferencia de otros superhéroes, el perfil predominante en este filme sobre sus orígenes, es el de líder.

Pero T´Challa se ve obligado a proteger por otros medios menos diplomáticos- el guerrero con superpoder- su reino al situado al margen.
 
Se ha querido ver en este personaje otro símbolo del blackpower, o un producto blacksplotation dirigido a las audiencias afroamericanas, y tal vez lo fuese en su origen (no parece casual que en el comic adquiriese ese nombre en una época en que los Black Panthers de Malcolm X promovían la violencia frente al discurso pacifista de Luther King.

Pero a estas alturas del milenio en que Oprah Winfrey se ha convertido en una gran influencer mediática, la reivindicación racial que inspiró el primer cine de Spike Lee se defiende en otros foros que no son la calle.
 
En este sentido, Marvel se adelanta al cine al normalizar la figura del afroamericano. En una época en que los negros que aparecen en las pantallas suelen ser sirvientes, cómicos de vodevil o músicos de jazz con cierta reputación, Stan Lee y su banda hacen hueco en su universo mitológico a caracteres como Halcón (1969), Luke Cage (1972), Tormenta (1975), Relámpago Negro (1977) o el mismo Pantera Negra (1966).
 
Me gusta leer este filme más bien como un “blackbuster” que aprovecha un flujo de actores afroamericanos cada vez más interesante, como antes hicieran blacksploit-movies como “Shaft” o “Cleopatra Jones”, o series-cantera como “Roots”, “The Wire”, o la cancelada “Get Down” de Baz Luhrmann .
 
Pero volvamos al felino de dos patas.

Los dramas dinásticos de la mitología clásica , expresados a través del motivo de la dignidad perdida o de la confianza traicionada, vuelven a aparecer en “Black Panther” .
En esta ocasión el héroe debe limpiar los errores del pasado que el viejo rey T´Chaka deja en herencia, situándonos de este modo en la génesis del conflicto.
Al estilo Thor, el joven T´Challa debe “matar al padre” en sentido metafórico, para superar su estigma de sangre y alcanzar la nobleza superior que se exige en cualquier liderazgo. Reformular viejos mitos ha sido una constante en la Casa de las Ideas .
 
“¿Y por qué no un león o una jirafa?”, preguntaba con retranca mi amigo Saúl, a propósito del emblema tribal elegido.”¿Un negro con un disfraz negro? ¡Vaya disparate!", persistía en su burla.
 
Como es habitual en el mundo superhéroe, la máscara otorga una dimensión dual al personaje. De la fealdad y el antifaz como síntoma de las identidades duales literarias (Jeckyll-Hyde, pero también El Zorro o Scaramouche) se ha evolucionado hasta el disfraz integral del superhéroe urbano.

T´Challa se sirve de su traje- más oscuro que su propia piel- para realizar, como se ha dicho, acciones políticamente incorrectas con total impunidad, acciones punitivas que un rey y a plena luz no se permitiría.

A diferencia de otro Black Lord clásico – Batman- , T´Challa no se esconde tras su máscara para infundir temor o ganar ventaja al adversario. La animalización de su disfraz - la Pantera- adquiere aquí otras connotaciones: es el símbolo identitario con el que se reverencia a las tradiciones en la tribal cultura wakandiana.

ALGO SE MUEVE EN EL UNIVERSO MARVEL
 
Una de las razones que contribuyen al espectáculo es las múltiplicidad de referencias que asisten al diseño visual en determinadas secuencias ; una absorción ( más que hibridación) por parte del relato de otros géneros , que intenta llevar a este filme de superhéroes (un género en sí mismo) más allá de la propia autocomplacencia.
 
En la misma escritura del relato y fruto de esas invocaciones genéricas , aparecen referencias a Bond en la versión femenina que Shuri (Letitia Wright) hace de “Q”, o a las escenificaciones bélicas de la épica de masas, incluso puede reconocerse la estética “actioner” del siglo XXI tipo John Wick en el plano secuencia en el garito de Bután.

Probablemente el fantástico del futuro sea más interesante si juega con la autorreferencia, el guiño cómplice o con el ejercicio metalingüístico para ofrecer experiencias más interactivas a la audiencia.
 
También se nos cuela el humor en este universo marvelita , a cargo esta vez del agente de la CIA Everett Ross. Liviano y accesorio eso sí , ya que el humor provocador y gamberro se reserva para sagas como Deadpool o los Guardianes de la Galaxia, e incluso para la faceta playboy de Tony Stark que bebe sin prejuicios de la ironía de serie de Robert Downey Jr., y que por desgracia parece disolverse en cada nuevo estreno.

Con este fin Coogler filma una escena a modo de guiño cinéfilo, que enfrenta a Bilbo Bolsón y Gollum, perdón, al agente Ross y el traficante Ulysses Klaue. Escena prescindible pero que interactúa con la audiencia más cinéfila buscando una fácil complicidad.
 
En todo caso, la presencia de temas como los dilemas que plantea el ejercicio del poder- propio de otros géneros- o el uso de un exotismo que evoca al cine de aventuras coloniales, ayudan a que el espectáculo de tipos con superpoderes salga de su zona de confort a la búsqueda de espacios más transgresores y estimulantes.
 
En este primer filme dedicado íntegramente a un carácter africano en el UCM, se conservan elementos que ya se han visto en anteriores entregas Marvel y que son su marca de agua; como el equilibrio entre conflicto y acción, el virtuosismo en la recreación de mundos inventados, cierta relectura de las sagas clásicas o la voluntad de vincular la trama con la actualidad. Pero también se apunta la idea -a mi juicio interesante- de que el cine mainstream puede ser un vehículo para reflexionar sobre asuntos de actualidad, sobre temas sociales o políticos como ya se hizo en la sci-fi finisecular más comprometida, en títulos como “Rollerball” (Norman Jewison,1975) , “Soylent Green” (Richard Fleischer, 1973)”, o en la adaptación de las distopías escritas por Pierre Boulle (“Planet of the Apes”, Franklin Schaffner, 1968) o Richard Matheson (“The Omega Man”, Boris Sagal, 1971), sin olvidar que el destinatario de estos productos fue el gran público.
Los géneros populares aparecen como vehículos perfectos para exponer la realidad de los conflictos humanos.
 
Concretamente en Pantera Negra he visto, oculto en su relato espectacular, el planteamiento de dos visiones contrapuestas para luchar contra la desigualdad y el supremacismo. Son las dos vías que encarnan T´Challa y Killmonger que viene del guetto urbano del primer mundo para reclamar un trono y conseguir recursos para su particular cruzada.

Poseer el vibranio supone hacerse con un arma de exterminio absoluto o bien con un material valioso para construir un mundo mejor. Ahí lo dejo.

UN MUNDO MARAVILLOSO
 
El mito de la civilización oculta y avanzada que recrea Wakanda nos evoca otros reinos deseados como el valle mistico de Shangri-La que se oculta en las Montañas Kunlun, la Isla Calavera de Kong o incluso El Dorado, lugares incontaminados cuya armonía se ve amenazada por comerciantes sin escrúpulos como Klaue (Andy Serkis en plan analógico) o cualquiera de los cazadores de marfil del universo Tarzán , otro personaje paradigma del buen salvaje y primer héroe ecológico que también protege su particular paraíso situado en el mítico Macizo Mutia.
 
Con acierto se ha descrito Wakanda como una “utopía afro-futurista que mezcla tecnología ci-fi con el misticismo tribal ancestral” Es el resultado del proceso de investigación que llevó a Coogler al desplazarse a Africa para consultar a expertos en historia y política tribal , a Ludwig Göransson a grabar con músicos locales de Suráfrica y Senegal y probablemente a Rachel Morrison a fotografiar la película teniendo en cuenta el cromatismo y la luz del viejo continente.

Algo patente en las secuencias wakandianas y en las sonoridades rítmicas que recrean la atmósfera étnica en la película y que en mi opinión, consiguen una contextualización geocultural más verosímil y reconocible que la pretendida en el Asgard de Thor con respecto a la cultura nórdica.
 
Y como en reinos selváticos estamos, también podría verse en Pantera Negra, tanto en su carácter protector como en su cualidad de omnipresente sombra, una réplica del célebre personaje de Lee Falk “The Phantom”, defensor de los nativos y su jungla en la isla de Bengala. Si “Phantom” conseguía su poder juntando las míticas calaveras de Tuganda, el bebedizo de la hierba en forma de corazón cultivado sobre el asombroso sustrato mineral es lo que da a Pantera Negra su fuerza y habilidades y a Wakanda su tecnología punta.
 
¿QUIÉNES SON ESOS MUCHACHOS DE COLOR?
 
El cuidado que ponen los Estudios Marvel en el casting de las sucesivas películas da una idea de los contratos millonarios que manejan pero también del interés en producir entretenimiento equilibrando la CGI y la calidad interpretativa. La aparición de actores como Cumberbatch, Hiddleston, William Hurt, Anthony Hopkins, Angela Basset o Paul Bettany así lo demuestran.
 
Cuenta el filme con la oscarizada Lupita Nyong´o (Nakia), la veterana Angela Basset(Ramonda) que en su día coqueteó con el fantástico de qualité en “Días extraños”(íd,Kathryn Bigelow, 1995) , junto a rostros menos conocidos pero eficientes como Danai Gurira (Okoye) , Letitia Wright ( Shuri), Daniel Kaluuya (W, Kabi) o Winston Duke (M´Baku).
 
Chadwick Boseman, nuestro héroe, llega a su Pantera Negra avalado por una versátil carrera que va desde sus biopic sobre el abogado de la NAACP Thurgood Marshall en “Marshall” (Reginald Hudlin, 2017) ,o sobre el padrino del soul James Brown en “Get on Up” (Tate Taylor, 2014) hasta el drama criminal de “Message from the King” (Fabrice du Welz, 2016 ) , un producto de la factoria Netflix donde encarna al joven Jason King que llega a L.A. buscando a su hermana desaparecida y se mete en una grotesca trama criminal centrada en el mundo del cine y que no gustó a la prensa especializada de Hollywood.
 
No vamos a hablar de su inclusión a última hora en “Gods of Egypt” (Alex Proyas,2016) que se vende como “una de fantasía con deidades egipcias” como gancho y donde la piel de Boseman en su papel del dios Thoth resalta infinitamente entre tanto blanqueamiento racial de casting , hecho que desató airadas polémicas.
 
Michael B. Jordan, a diferencia de Boseman, es ya un veterano en filmes de personajes con poderes especiales. Josh Trank nos lo descubre en “Chronicle” (Poder sin límites,2012) como un joven negro con poderes telekinéticos accidentales que ya quisiera para sí la Carrie de Stephen King. Y Trank lo hace mezclando hábilmente la estética del found footage , el drama adolescente y elementos fantásticos presentados de un modo realista.
 
Poco después el propio Trank , contratado por la Fox , pensó en Michael para perpetrar un cambio de raza sobre la Antorcha Humana en el reboot que rodó en 2015 sobre los Cuatro Fantásticos , subvirtiendo el canon de la relación consanguínea que existe entre Johnny y Sue Storm (Kate Mara).

Aquí, curiosamente, es Michael B. Jordan quien resalta por su negritud levantando ampollas entre el fandom comiquero.
 
Del Edificio Baxter, Michael salta al ring con un tal Balboa como couch de lujo en “Creed” (Ryan Coogler, 2015), un spin-off de la saga de Rocky donde el propio Coogler le hace sacar músculo.
 
Y llega “Black Panther”, peli en la que (por fin) Chadwick y Michael B. pueden lucir a gusto sus colores de origen sin que haya polémica por medio.
 
En el caso de Michael “Killmonger” Jordan , su buena planta y las interesantes motivaciones que Joe Robert Cole escribió para el personaje, lo convierten en un antagonista altamente atractivo para las audiencias.
 
SUPERHÉROES, GUÍA DE CREACIÓN. LA GÉNESIS DEL MITO.
 
Ya lo dice Joel Kinnaman en una entrevista sobre sus motivaciones para “enfundarse” el personaje de Takeshi Kovacs en la distopía neo-noir “Altered Carbon” : “lo interesante es cuando la gente tiene defectos y supera obstáculos. Si uno es demasiado bueno en todo, no te impresiona”.

Algo que tiene en cuenta Stan Lee, el supremo creador de caracteres, cuando opina que “es de vital importancia darle una debilidad a tu personaje” Cierto: si a Supermán le dejas sin kriptonita lo conviertes en un personaje menos interesante.

T´Challa, despojado de su poder, debe luchar como “un mortal más” por su derecho al trono de Wakanda.
 
Y ese despojamiento es doble : pierde su reinado y sus poderes a un tiempo, siendo expresión ejemplar del tema recurrente del “ascenso y caída del héroe”. Una caída nada metafórica: T´Challa es arrojado a la sima hacia donde se precipitan las aguas de la cascada ritual. Esta escena evoca la propia dialéctica del Mito, evocación que también aparece en la secuencia inicial, en esa síntesis del “relato ocurrido antes del relato del que forma parte”, un momento que adquiere texturas míticas por el uso de la animación digital en oposición a la fotorrealidad usada en las secuencias posteriores. Es como el equivalente audiovisual del “érase una vez” de los cuentos populares que, por cierto, tienen cierto parentesco con el mito.
 
A partir de aquí, T´Challa vivirá su destierro,su particular purgatorio, suspendido en esa línea invisible que dibuja la superficie de la muerte y desde la que ha de volver renacido y renovado.
 
CUATRO APUNTES A MODO DE CONCLUSIÓN
 
Primero- Uno de los puntos fuertes del filme es el atractivo que posee el personaje antagonista (tanto que incluso eclipsa al perfil de T´Challa), un personaje complejo en sus motivaciones en las que se combinan la venganza (reclamar por sangre un poder que cree le han usurpado) y la preocupación por defender a su raza que malvive en el guetto urbano donde ha crecido. Motivación que sirve como pretexto para oponer el uso de la acción violenta (el vibranio como aliado definitivo) frente a la inacción de la política wakandiana para comprometerse en los foros mundiales.
 
Segundo- Del planteamiento anterior se deduce otro acierto: una apuesta de futuro , aunque tímida, para llevar a otros terrenos el género de superhéroes, resustanciándolo y convirtiéndolo en un género adulto que combine lo espectacular con lo discursivo; en este caso, reflejar asuntos geopolíticos reconocibles del mundo real y plantear una dialéctica , a lomo de los modos de la acción y el espectáculo, entre dos formas opuestas de entender el poder y su responsabilidad.
 
Tercero- Cito una reflexión del crítico Diego Salgado que me parece oportuna y que extraigo de un interesante debate acerca del audiovisual de los superhéroes.
Opina el autor que “uno de los potenciales más claros del cine de superhéroes no es solo el de instituirse género eterno en el imaginario popular, como antaño el western o el cine de piratas, sino dialogar con estos y ejercer como mutágeno a largo plazo de sus constantes, como han apostado por hacer ya con buenos resultados, “El caballero oscuro” (Christopher Nolan, 2008) o “Capitán America: El soldado de invierno” (Joe & Anthony Russo, 2014), reformulaciones respectivas del thriller urbano y el conspiranoico.”
 
Cuarto- Resaltar la rentabilidad en pantalla de la inmersión exploradora de Coogler y su equipo de la realidad geopolítica y social del entorno donde los personajes interactuan. El resultado gana en efectismo y tridimensionalidad.

Y no solamente el filme se beneficia del estudio sobre el terreno de símbolos, rítmos y rituales de la cultura afro, sino también de la elección de unos protagonistas entregados a sus personajes con pura devoción, sin la cual probablemente Chadwick Pantera Boseman no habría podido declarar en plan enciclopédico que “su personaje se inspira en varios aspectos del papel. Que de Christopher Priest toma la conexión espiritual. Que la idea del héroe invencible ya está en la versión dibujada de “Reggie” Hudlin y que la concepción del héroe tranquilo la ha captado en Stan Lee” Ahí queda eso.

Jose Manuel Paradela

Administrador del blog en construcción "El Cofre de Flint". Escritor novel de relatos y articulista anónimo. Conversador compulsivo. Finalista en la edición 2014 del Concurso Internacional de Relatos Negros de la Semana Negra de Gijón. Me apasiona el cómic y las bandas sonoras.

Incondicional del cine de Greenaway y de los David Cronenberg y Lynch-, Walter Hill, Scorsese, pero también Hawks, Minelli, Curtiz, George Pal, Lang, Kubrik, Hitchcock…, no cabrían en dos líneas.

Web o Blog: elcofredeflint.blogspot.com.es/

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